Razones por las que tienes hambre todo el día

No importa si estás a dieta o no, no importa si acabas de comer, si la merienda te parece una tortura innecesaria, lo cierto es que muchas personas tienen hambre todo el tiempo.
Si por más que trates de explicar este fenómeno no consigues una respuesta lógica, aquí te dejamos cuatro razones explicadas por el equipo nutricional de Women’s Health International:

Metabolismo rápido

Esto es más evidente cuando eres de esas personas muy flacas pero que come por tres -en fondo eres la envidia de todas- pero sí aún así buscas una razón para explicar tu buena fortuna aquí te la dejamos.
Según un estudio de la Universidad de Vermont las personas con metabolismo rápido necesitan consumir entre 300 y 400 calorías adicionales que el resto del mundo, eso explica por qué sientes la necesidad de servirte doble porción de pasticho.

Exceso de alimentos refinados

La comida procesada con mucha azúcar y harinas, como las galletas, el pan blanco y el exceso de salsas hacen que tus niveles de azúcar en la sangre suban como una montaña rusa. 
Cuando finalmente tu cuerpo vuelve a la normalidad se siente con más hambre que al inicio y muy cansado, lo que termina por ralentizar el metabolismo.

Hormonas fuera de control

Puede que sea a causa del Síndrome Premenstrual esa necesidad de comernos todo lo que hay en la nevera, pero si tu estómago insiste cuando no estás “en esos días”, pues es conveniente que te hagas revisar la glándula tiroides con un endocrino. 
Hipertiroidismo o una tiroides sobrestimulada pueden ser la razón por las que no dejes nada en tu despensa. Aunque otros trastornos como la hipoglicemia o prediabetes también pueden incidir en esta necesidad del cuerpo por comer grandes cantidades de alimentos, especialmente los que contienen azúcar.

Confundes hambre con ansiedad o apetito

Una cosa es la necesidad que manifiesta nuestro cuerpo de nutrirse, consumir alimentos y empezar a digerirlos. Otra muy distinta es que te provoque una torta de chocolate a eso de las 3 de la mañana y te la comas con la excusa de que “estás muy nerviosa” por el examen de mañana. 
No debemos confundir hambre con antojo, mucho menos justificar calorías vacías para sustituir comidas completas.
Fuente: Erika tipo web

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