Niño de dos años falleció por presunto maltrato infantil en el sector Bucaral I



FOTO: EL CARABOBEÑO. Casa donde vivía el niño.
La guardia en el lúgubre Ambulatorio Urbano Tipo II de Bucaral transcurría con normalidad. Hasta que a las 7:15 p.m. del sábado un hombre ingresó de emergencia con un niño entre sus brazos. El diagnóstico a simple vista era claro: respiración agónica. Los médicos hicieron todo su esfuerzo. Le aplicaron reanimación cardiopulmonar pero falleció a los 15 minutos.
Mientras trataban de revivir a Alam Enmanuel Hernández (2) el personal de guardia hizo contacto con la central 171 para pedir apoyo de traslado a un hospital más grande porque allí no contaban con los equipos necesarios. El esfuerzo fue infructuoso. 

Los signos de maltrato infantil se hicieron evidentes al tratar de colocar un intravenoso. Alam presentaba hematomas en las piernas y pecho. En el abdomen tenía marca de dedos, como quien sujeta fuertemente en el área. Los doctores estaban frente a un indudable caso de abuso infantil y sin pensarlo dieron parte al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalistas (Cicpc). La médico forense llegó al hospital y mediante una inspección externa determinó que por todo el cuerpecito tenía excoriaciones, contusiones y cicatrices viejas . 

Cristian Monzón era su padrastro. Lo cuidaba en la pequeña casa número 5, en Bucaral I. Buscó atención médica porque el bebé tenía dificultad respiratoria. Los galenos tienen una sola explicación ante la arritmia: existía un abuso crónico que llevó a Alam a complicarse y que más tarde le produjo la muerte. El hombre de 28 años alegó que lo dejó solo en la casa y al regresar, en cuestión de minutos, lo halló “tirado” dentro de la vivienda. Su coartada no convenció a los detectives de Investigaciones de Homicidios y quedó arrestado como principal sospechoso. 

La mamá de Alam llegó al desolado hospital más tarde. Al parecer no estaba enterada de lo ocurrido porque trabajaba vendiendo perros calientes. Fuentes ligadas a la investigación señalaron que está absuelta de cualquier responsabilidad. Sin embargo, continúan con las averiguaciones. 

La calle Celli donde vivía el niño con su hermano mayor y su mamá, estaba alborotada. Los vecinos especulaban sobre lo que había sucedido. Comentaron que el hombre casi ni lo habían visto porque -al parecer- no vivía en esa casa, que este domingo permaneció sola. Solo reposaba una franela de niño en el piso de tierra del porche. 

A la mamá la describieron como: “una mujer simpática. Le gusta tomarse sus cervecitas. Es muy popular pero se ve dedicada a sus hijos”. A todos les costaba entender las circunstancias en la que falleció el pequeño Alam, quien apenas hace un mes cumplió sus dos añitos. Lo recordaban como un niño muy lindo, blanco, de cabello liso y negro.

Fuente: El Carabobeño

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