Tifón Koppu dejó 11 muertos y diversos pueblos anegados en Filipinas

Ejército, policía y voluntarios civiles luchan para rescatar a cientos de residentes atrapados en sus casas anegadas y en tejados en una provincia del norte de Filipinas afectada por el tifón Koppu, que avanzaba lentamente, tras dejar al menos 11 muertos y obligando a más de 65.000 residentes abandonar sus viviendas.
El tifón tocó tierra en la provincia nororiental de Aurora en la madrugada del pasado domingo acompañado de fuertes vientos y lluvias. Nueve provincias quedaron sin electricidad.

Una vez que tocó tierra, Koppu se había debilitado a tormenta tropical y se encontraba sobre la provincial de Ilocos Norte con vientos de 105 kilómetros (65 millas) por hora y rachas de hasta 135 kph (84 mph). Varias de las provincias afectadas, como Nueva Ecija, se vieron anegadas por inundaciones repentinas que elevaron el caudal de los ríos y cayeron en cascada por las montañas, atrapando a residentes en sus viviendas y tejados, dijo Nigel Lontoc de la Oficina de Defensa Civil.

"Hubo varias personas que necesitaron ser rescatadas de los tejados de sus casas", dijo Henry Velarde, vice alcalde de Nueva Ecija. Vía telefónica, agregó que un 80% de las 27 villas en su pueblo agrícola habitado por más de 45.000 personas quedaron inundados.

Cuando un río importante se salió de su cauce, los habitantes trataron de ponerse a salvo y muchos no lograron rescatar a sus animales. Por ejemplo, de unos 5.000 patos, sólo 1.000 fueron rescatados y muchos cultivos listos para cosecharse en algunas semanas quedaron convertidos en lodo.

"Parece que una plancha gigante aplastó nuestros campos arroceros", dijo Velarde.

Centenares de soldados, policías y voluntarios llegaron a Nueva Ecija, una provincia interior arrocera en el corazón de la isla de Luzón, para ayudar a los residentes cuyas viviendas estaban inundadas, dijo Lontoc, agregando que hasta el momento en la zona no se reportaron víctimas mortales.

Erwin Jacinto, un residente de 37 años de la localidad de Santa Rosa, en Nueva Ecija, dijo que la inundación convirtió sus tierras de cultivo en nada más que barro.

Jacinto habló desde lo alto de un puente elevado justo a las afueras de su pueblo, donde decenas de agricultores como él pasaron la noche a la intemperie con sus familias, cerdos y gallinas.

Los vientos de Koppu derribaron árboles y postes eléctricos, dejando nueve provincias sin suministro eléctrico. Las autoridades suspendieron decenas de vuelos y travesías por mar y muchas ciudades cancelaron las clases este lunes.

Fuente: El Carabobeño

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